La Sacerdotisa Morgana, llamada
también “Morgue La Faye ” o “Fata Morgana”, Morgana,
la media hermana del Rey Arturo, “La Hechicera”, es en realidad una Diosa muy antigua en la mitología céltica, vinculada a la Muerte y la Regeneración. Junto a sus hermanas Gliten, Tyrone, Mazoe, Glitonea, Cliten,
Thitis, Thetis y Moronoe, integraba una forma de Triple Diosa, más conocida como la hermandad de las "Nueve Morgens" o “Reinas Hadas”. Ellas regían la Mística “Isla de Avalon”,
la Isla de
la Fortuna
o de la Bendita Muerte. Al igual que las Walkirias, estas mujeres mitológicas
conducían a las almas de los héroes muertos en batalla hacia la Isla
Sagrada (tal como sucedió con el Rey Arturo), adonde serían curadas todas sus heridas. A menudo, las Morgens eran
representadas como sirenas. Jean Markale nos informa que su
nombre deriva de la antigua palabra “Morigena”
que significa “nacida del mar”
(un atributo que la asocia con la
Diosa griega Afrodita) y advierte, además,
que “es posible descubrir en la toponimia francesa un cierto número de ríos o
de fuentes que llevan nombres tales como “Mourgue”,
“Morgue” o “Morgon”. Esto es quizás porque la antigua
palabra Celta “Morg” significa Mar. Muchas
veces fue equiparada a las diosas Morrigan
y Macha, que presidían las artes de la guerra. En tanto que, como “Fata”, controlaba el destino y conocía
el de cada persona. Famosa por sus poderes de sanación, su conocimiento de las plantas medicinales y su visión
profética, era una chamana capaz de
cambiar de forma, tomando el aspecto de diferentes animales para utilizar su poder. “Morgana representa aquel lugar profundo
de magia curativa en cada uno de
nosotros, el centro donde sabiduría y curación fluyen siempre aún en el momento
de la muerte, asegura Markale. La ambivalencia con la cual ella es
tradicionalmente representada refleja nuestro propio miedo a su profunda y
antigua sabiduría”. “Ella encarna, en cierta medida, la antigua soberanía, ella
que es la imagen de esa Diosa Universal que
reinaba en el alba de los tiempos añade. Los autores de la Edad Media , incluidos
los que no escribieron nada acerca de los temas artúricos, lo sabían
perfectamente”.
En la novela de Marion Zimmer Bradley, “Las nieblas de Avalon” es Morgana quien cuenta la historia de la búsqueda del Grial. En ella, ya no es el hada perversa que conspira contra el poder de Arturo sino una mujer de carne y hueso. Este libro posee la extraña cualidad de que todas las mujeres que lo han leído siente que no tuvieron en sus manos una novela más sino que estuvieron recordando un lugar en el que estuvieron alguna vez: La isla de Avalon, Ynys Witrin, la mítica Isla de las Manzanas. La literatura cristiana convirtió a Morgana de Diosa Soberana en “Bruja” malvada. Zimmer Bradley la rescata como Sacerdotisa, Mujer Sagrada, Consagrada a La Diosa. En estas historias, está muy lejos de ser dueña de su destino, aunque lo intuye y lo acepta, ya que continuamente es golpeada por la fatalidad. Primero Viviane y Merlín, luego Morgause y más tarde, Gwengwyfar, su cuñada toman las decisiones más importantes de su vida: El matrimonio sagrado, la crianza de su hijo y un posterior casamiento con el hombre equivocado. Sin embargo, ella se repone a todo ello con fortaleza y en algún momento de su vida llega a ser feliz, con lo que le ha tocado en suerte. El patriarcado la ha obligado a ceder su poder al hombre, pero al ingresar al convento y ver la imagen de María con una media luna a sus pies, piensa que tal vez La Diosa no ha sido derrotada y todo el sufrimiento de su vida se torna con sentido. A nivel mítico, Morgana comparte sus atributos conla Dama del Lago, y constituye un arquetipo
absolutamente vigente en la psique de la mujer moderna, aunque olvidado y
relegado en lo más profundo de nuestra sombra: El de la mujer completa en sí misma, que no necesita tener un hombre a
su lado para ser quien es. Resulta muy beneficioso invocarla cuando necesitamos morir a los esquemas
dependientes que nos impone la sociedad y renacer con energías suficientes para
enfrentar a todo aquello que se opone a que seamos tal y como nos pide nuestra auténtica identidad. Cuando Morgana se manifiesta en nuestra vida es para invitarnos a
recuperar la soberanía sobre nuestra “Yo”,
a convertirnos en las Dueñas de nuestro propio Destino.
En la novela de Marion Zimmer Bradley, “Las nieblas de Avalon” es Morgana quien cuenta la historia de la búsqueda del Grial. En ella, ya no es el hada perversa que conspira contra el poder de Arturo sino una mujer de carne y hueso. Este libro posee la extraña cualidad de que todas las mujeres que lo han leído siente que no tuvieron en sus manos una novela más sino que estuvieron recordando un lugar en el que estuvieron alguna vez: La isla de Avalon, Ynys Witrin, la mítica Isla de las Manzanas. La literatura cristiana convirtió a Morgana de Diosa Soberana en “Bruja” malvada. Zimmer Bradley la rescata como Sacerdotisa, Mujer Sagrada, Consagrada a La Diosa. En estas historias, está muy lejos de ser dueña de su destino, aunque lo intuye y lo acepta, ya que continuamente es golpeada por la fatalidad. Primero Viviane y Merlín, luego Morgause y más tarde, Gwengwyfar, su cuñada toman las decisiones más importantes de su vida: El matrimonio sagrado, la crianza de su hijo y un posterior casamiento con el hombre equivocado. Sin embargo, ella se repone a todo ello con fortaleza y en algún momento de su vida llega a ser feliz, con lo que le ha tocado en suerte. El patriarcado la ha obligado a ceder su poder al hombre, pero al ingresar al convento y ver la imagen de María con una media luna a sus pies, piensa que tal vez La Diosa no ha sido derrotada y todo el sufrimiento de su vida se torna con sentido. A nivel mítico, Morgana comparte sus atributos con

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