domingo 31 de octubre de 2010

El resurgir de las proprias cenizas

El Ave Fénix es un enorme pájaro envuelto en llamas y de plumaje rojo anaranjado, como el fuego. Se trata de un ser mágico y fabuloso que ha sido retratado en las diversas mitologías. 

Se cree que fue el único animal del Edén que resistió la tentación, lo que le convirtió en un ser eterno. Este animal simboliza para  distintas culturas prácticamente la misma cosa; la inmortalidad y la resurrección. 

En Egipto simbolizaba al astro Sol, que muere por la noche y renace por la mañana. El Fénix fue considerado por griegos y egipcios como un semidiós, y según la leyenda, este ser se consume por sus propias llamas cada 500 años, para más tarde renacer de sus propias cenizas como un Fénix joven y nuevo.

No hay victorias sin derrotas, nadie gana una guerra sin antes haber perdido algunas batallas.
El verdadero mérito lo tiene el que se equivoca, el que falla, pero que poco a poco va dando en el clavo, porque no hay esfuerzo sin error. Éste conoce el gran entusiasmo, la gran devoción, y está empleando su energía en algo que merece la pena. Éste es el verdadero hombre, que en la mejor de las hipótesis conocerá la victoria y la conquista, y que, en la peor, caerá. Pero hasta en su caída será grande, porque vivió con valentía, y estuvo por encima de aquellas almas mezquinas que nunca conocieron ni victorias ni derrotas. 

El secreto de  los victoriosos es la constancia, la fé, el valor y la fuerza de voluntad.
A cada nuevo día encontramos una oportunidad para volver a empezar, corregir errores, cambiar hábitos y encontrar un nuevo camino.
Como el Ave Fénix todos tenemos el poder de resurgir de nuestras cenizas y avanzar a una nueva etapa.

¡Con el Poder del Ahora todos es posible!

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